Desempeño de los negocios estratégicos

Cemento

Es importante recordar que estamos presentes en el negocio de cemento desde hace más de 80 años y, pese a los vaivenes naturales de la economía, representa la apuesta más madura de nuestro Grupo Empresarial.

Durante 2017, Cementos Argos continuó preparándose para el futuro, gracias a una trayectoria de crecimiento que le ha permitido consolidar una base de activos cementeros y concreteros, interconectada y privilegiada en las Américas.

Con este contexto, hay que recordar que continuamos enfrentando disrupciones en la industria y retos en los principales mercados, por lo que nos concentramos en avanzar en la transformación productiva, la desinversión de activos no estratégicos y la consolidación de adquisiciones. Estos tres focos permitieron sembrar las semillas para garantizar una mayor competitividad, con una marca potente y valorada por nuestros clientes, así como una mejor rentabilidad sobre el capital empleado.

En cuanto a transformación productiva, nos acercamos a nuestros clientes al ampliar nuestra propuesta de valor por medio de la innovación. En este sentido, en 2017 lanzamos el mayor número de nuevos productos al mercado colombiano. Este esfuerzo dio origen, además, a dos nuevas compañías: Agregados Argos en el mercado de los agregados y Granulados Reciclados, Greco, donde se reciclan residuos de construcción. Estos emprendimientos permiten mejorar la posición competitiva y, a la vez, incursionar en nuevos sectores.

Paralelamente, la búsqueda de la excelencia nos llevó a concentrar esfuerzos en el programa BEST (Building Efficiency and Sustainability for Tomorrow), lo que permitió la transformación productiva de la red de plantas, recurrir a nuevos materiales cementantes y al uso de combustibles alternativos.

Logramos una reducción de USD 11 en el costo de producción por tonelada en Colombia, lo que posiciona a Cementos Argos como una de las cementeras más eficientes de Latinoamérica.

Los resultados son visibles en la rentabilidad en Colombia, en donde logramos una reducción de USD 11 en el costo de producción por tonelada, que permitió un margen ebitda cercano al 20% en esta región. Estos esfuerzos han contrarrestado, de manera significativa, el impacto de la caída del 23% de los precios en Colombia, al dejar una operación preparada para continuar como líderes en el mercado del cemento en el país.

En cuanto al ambicioso plan de desinversiones formulado para ser más competitivos y rentables, en 2017 vendimos activos no operativos por USD 82 millones y en el primer trimestre de 2018 completamos la desinversión de tres plantas de autogeneración eléctrica en Colombia por USD 57,5 millones.

Estas iniciativas, que son parte de la estrategia de desinversiones por USD 500 millones, asociadas a la adquisición de la planta cementera en Martinsburg, permiten alcanzar una mayor flexibilidad financiera, maximizar el retorno sobre el capital empleado y concentrarnos en los negocios de cemento, concreto y agregados, donde seguimos viendo señales de crecimiento relevantes para el futuro.

Resultados financieros del negocio cementero

Durante 2017 se despacharon 16,3 millones de toneladas de cemento, con un incremento de 16,8%, mientras que el volumen de concreto cerró en 10,6 millones de metros cúbicos, un 6,1% menos que el año anterior, afectado especialmente por efectos climáticos en Estados Unidos y el Caribe.

Los ingresos alcanzaron COP 8,5 billones, creciendo un 0,2% respecto a 2016 y, fruto de las mejoras operacionales y de una reducción de los gastos de administración y ventas de 2,6%, pudimos compensar parcialmente el impacto negativo de las condiciones del mercado en Colombia. El ebitda ajustado disminuyó un 15% y cerró en COP 1,4 billones, cifra que incluye cargos no recurrentes del proyecto BEST, que serán fuente de eficiencia en el futuro.

Por su parte, la utilidad neta se vio afectada principalmente por los efectos mencionados y por la recién aprobada reforma fiscal en Estados Unidos, que derivó en un ajuste contable de USD 34 millones, al cierre del periodo. Esto, si bien no implica desembolsos de caja, sí representa un deterioro no recurrente del impuesto activo diferido, debido a la reducción de la tasa de impuestos corporativa que bajó del 35% al 21%. A pesar de los efectos contables negativos de esta reforma en los resultados de 2017, es importante resaltar que este cambio fortalece notoriamente nuestras perspectivas de un mayor flujo de caja y de utilidades netas futuras en Estados Unidos.

La granja solar Yumbo (Colombia) se ha convertido en un referente de la generación de energías alternativas no convencionales en nuestro país. © Celsia

Energía

En el sector de Energía nuestra estrategia ha estado orientada hacia la diferenciación, es decir, competir con un portafolio de servicios innovador y alineado con las tendencias mundiales. Así, enfocamos nuestros esfuerzos en fortalecer la estructura de capital de Celsia para apalancar su crecimiento, posicionarnos como líderes en energías renovables y diversificar nuestro portafolio de negocios.

En materia de fortalecimiento de la estructura de capital, Celsia consiguió dos grandes logros. El primero, en Panamá efectuamos una emisión de bonos corporativos por USD 320 millones para mejorar el perfil y condiciones de endeudamiento en Centroamérica. Esta fue la más grande operación del mercado panameño en 2017, lo que demuestra la confianza de los inversionistas en nuestra compañía. El segundo fue la emisión de acciones, con la que buscamos fortalecer a Celsia con miras a su crecimiento futuro. Es grato dar cuenta de que la emisión, finalmente realizada a principios de este año, fue sobredemandada hasta los cerca de COP 2 billones.

En el año se profundizó también en la estrategia de diferenciación, con un portafolio energético limpio y enfocado en energías renovables no convencionales. En septiembre de 2017 comenzó a operar Celsia Solar Yumbo, la primera granja solar a gran escala de Colombia.

Y nuestro compromiso con la energía limpia no para aquí, pues tenemos en desarrollo otros proyectos fotovoltaicos en los departamentos de Bolívar, Cesar y Santander, en Colombia, así como en la República de Panamá, que sumarán a nuestra matriz de generación una capacidad instalada de 200 MW.

En cuanto a la diversificación del portafolio, los proyectos de transmisión y distribución del Plan5Caribe en la Costa Atlántica avanzaron satisfactoriamente, llegando a COP 460 mil millones de inversión.

En generación hídrica iniciamos la construcción del Proyecto San Andrés, con una inversión de USD 60 millones, que aportará a nuestra matriz de generación una capacidad de 19,9 MW. Un proyecto en el que los trabajos de construcción avanzan sin contratiempos.

Finalmente, siendo coherentes con el propósito de que nuestras acciones se armonicen con el entorno, Celsia ha sido pionera en promoción de la movilidad eléctrica, con la instalación de estaciones de carga de vehículos en sitios con alta afluencia de público, tanto en centros comerciales como en universidades.

Resultados financieros del negocio de energía

Los ingresos consolidados alcanzaron COP 3,1 billones, de los que COP 2 billones provienen del negocio de generación, un 29% menos que en el año 2016. La generación térmica disminuyó un 60%, mientras que la hídrica compensó con un aumento del 36%, ante una situación de hidrología normalizada. Por su parte, el negocio de distribución contribuyó con COP 1,15 billones, un 7% superior a lo registrado el año anterior.

Fruto de una mejor eficiencia y la mayor generación hídrica, el ebitda alcanzó COP 1,1 billones, lo que significa un crecimiento de 9%, que da muestras del esfuerzo importante en rentabilizar las operaciones y fortalecerlas para que sirvan de palanca para su crecimiento futuro. En cuanto a la utilidad neta, en el año 2017, alcanzó la cifra de COP 251 mil millones, un 47% superior a la del cierre de 2016.

Además de estos resultados financieros, Celsia desarrolló un importante trabajo de optimización de su estructura de apalancamiento, que le permitió cerrar 2017 con un indicador Deuda Neta/Ebitda de 3,2x, recuperando su flexibilidad financiera para seguir creciendo en línea con su estrategia.

En 2017 se inauguró la ampliación del aeropuerto El Dorado tras una inversión de COP 420.000 millones. © Santiago Vergara

Concesiones

Las concesiones viales y aeroportuarias son el más nuevo entre los tres sectores estratégicos de Grupo Argos y con el que esperamos consolidar nuestra apuesta por la infraestructura como conector de nuestra estrategia corporativa.

En este negocio tenemos la meta de construir una plataforma regional relevante que, fundamentada en el ADN de Grupo Argos, cuente con un portafolio robusto y equilibrado entre proyectos en etapas de estructuración, construcción y operación.

Para ello, en 2017 nos dimos a la tarea de focalizar el portafolio de Odinsa y consolidar sus proyectos en construcción y operación.

En esta línea, nos es grato dar cuenta de que logramos avances en todas las concesiones a nuestro cargo. Al respecto, queremos referirnos a dos concesiones en particular que, por su tamaño y posición clave, son relevantes para la competitividad del país: la concesión Pacífico 2, que hace parte de la interconexión de Antioquia con la costa Pacífica colombiana, y el aeropuerto El Dorado de Bogotá.

En cuanto a Pacífico 2, nos sentimos satisfechos, tanto por el avance en obras superior al 30%, como por la realización del cierre financiero logrado por valor de USD 250 millones con banca internacional y COP 510 mil millones con banca local, donde por primera vez en Colombia se ha logrado atraer capitales de un fondo de inversión canadiense como CDPQ. Esto es una demostración de la confianza del sello Grupo Argos capitalizada en nuestra filial Odinsa.

El Dorado, reconocido como el mejor aeropuerto de Suramérica por Skytrax.

Respecto al Aeropuerto El Dorado, cerramos el año con la inauguración de la ampliación de los muelles norte y sur, con una inversión de más de COP 420 mil millones, entre obras voluntarias y complementarias. De esta forma aumentamos de 27 a 41 los muelles de abordaje, duplicamos las áreas comerciales del aeropuerto y generamos 51.000 m2 más de terminal, para un total de 224.000 m2. La ampliación que entregamos al país, equivale al área total que tenía el antiguo Aeropuerto El Dorado hace 10 años. Esta ampliación está encaminada a mejorar la experiencia de los 31 millones de pasajeros que transitan por el aeropuerto, que queda así preparado para atender a cerca de 40 millones de viajeros al año, que se interconectan con 47 destinos nacionales y 49 internacionales.

Resultados financieros del negocio de concesiones

A nivel operacional, las concesiones viales registraron un saludable comportamiento del tráfico vehicular, con 27,1 millones de vehículos transitando por nuestras vías, lo que representó un incremento del 1,1%. A nivel aeroportuario, resaltamos el crecimiento del tráfico de pasajeros internacionales en nuestros terminales, que superó la cifra de 2016 en un 5%. El tráfico total de pasajeros en el Aeropuerto El Dorado de Bogotá llegó a los 31 millones y el del Aeropuerto Mariscal Sucre de Quito a los 4,9 millones.

En términos de ingresos, Odinsa registró COP 813 mil millones al cierre de 2017, con todas sus concesiones viales creciendo en sus aportes. En cuanto a las aeroportuarias, los ingresos de El Dorado decrecieron un 3% con respecto al año anterior, producto de la discontinuidad en las operaciones de Avianca y la reducción de las actividades de construcción en dicha terminal. Por su parte, los ingresos del Aeropuerto de Quito se mantuvieron constantes.

Hoy, Odinsa se encuentra robustecida con un mejoramiento importante en sus niveles de rentabilidad, alcanzando al cierre de 2017 un ebitda de COP 515 mil millones y un margen que crece 19 puntos porcentuales respecto al resultado proforma de 2016, llegando al 63%.

Finalmente, registramos con satisfacción el incremento del 7% en la utilidad neta controladora, que alcanzó los COP 144 mil millones. Esta cifra nos permite reafirmar nuestra confianza en la solidez de Odinsa para continuar con su senda de crecimiento, al generar desde la infraestructura, mejores condiciones de competitividad para el país.